Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan
Respuestas de madre a madre, con sus fuentes. Cada bebé y cada familia son distintos: si algo no te cuadra o te preocupa, escríbenos o ven a un grupo de apoyo.
Los primeros días
Si amamantar es tan natural, ¿por qué me cuesta tanto?
Porque amamantar es natural, pero también se aprende. Algunos bebés van directo al pecho y nunca tienen un problema. Muchas de nosotras necesitamos un poco de ayuda al principio, y eso no dice nada malo de ti ni de tu bebé.
A veces el comienzo es más difícil por cosas que no dependen de ti: medicamentos durante el parto, intervenciones, o que te hayan separado de tu bebé al nacer. Eso puede adormecer sus reflejos para mamar durante días, y a veces semanas. Es pasajero.
A muchas madres les ha servido una postura muy sencilla: recuéstate hacia atrás, cómoda, con tu bebé encima de ti, y deja que la gravedad lo sostenga. Así los dos pueden usar sus instintos. Es tan viejo como la humanidad; hoy se llama «crianza biológica», nombre que le puso la partera y doctora británica Suzanne Colson.
Tu bebé y tú necesitan tiempo para aprender juntos. Puede que tarden un poco, y está bien. Lo que más sirve es tener paciencia y buscar ayuda experimentada pronto: una Líder de la Liga de La Leche o un profesional con formación actualizada en lactancia. Si te duele o tu bebé no logra agarrarse, no esperes: escríbenos.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 103-108.
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¿Cómo coloco a mi bebé para amamantarlo?
- Ponte cómoda. Acerca a tu bebé a ti, con su barriga pegada a la tuya y su nariz y su boca frente a tu pezón.
- Sostén tu pecho con la mano abierta. Espera a que tu bebé abra bien la boca y acércalo a ti, para que tome con la boca la mayor parte de la areola.
- Su cabeza queda un poco echada hacia atrás, con el mentón adelante, para que su mandíbula de abajo agarre bien y se hunda en el pecho. Puedes sostener o levantar el pecho, pero deja libre el lugar del mentón y de la mandíbula: ahí no van tus dedos.
- Si estás recostada hacia atrás, la gravedad lo sostiene contra ti. Si estás sentada, sostén su espalda y sus hombros por detrás.
Los dos deben estar cómodos. Si tienes dudas o te duele, una Líder puede mirar contigo cómo agarra el pecho.
Estos tres videos muestran cómo hacerlo.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 110-111.
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¿Cómo sé si mi bebé está recibiendo suficiente leche?
Las dos señales más claras son que tu bebé sube de peso y que moja y ensucia pañales. Debería mojar entre 5 y 6 pañales desechables y hacer por lo menos 2 deposiciones al día. Fíjate también en cómo van su peso y su talla.
Los primeros días tu cuerpo produce calostro: unas pocas gotas amarillas o transparentes, muy nutritivas y llenas de defensas para tu bebé. En esos días tu bebé necesita mamar entre 8 y 12 veces en 24 horas. Esa frecuencia estimula el pecho, hace que llegue la leche y asegura que tu bebé reciba la que necesita.
Entre el segundo y el cuarto día llega la «bajada de la leche»: es normal sentir los pechos muy llenos y congestionados. Sigue dándole el pecho cada vez que lo pida; así gana peso y crece bien.
Otras señales de que está comiendo bien:
- Queda tranquilo y satisfecho después de mamar y entre una toma y otra. Suelta el pecho por su cuenta. Antes de la toma suele tener las manos en puños; mientras mama las va relajando hasta abrirlas.
- Sus deposiciones se vuelven amarillas y sueltas (3 o 4 al día).
- Cada día moja y ensucia más pañales durante la primera semana o los primeros diez días, y sube de peso.
Si tu bebé moja pocos pañales, está muy somnoliento o no sube de peso, consulta a tu médico. Y escríbenos: una Líder puede acompañarte.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 154-155.
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¿Cada cuánto debo amamantar a mi bebé?
Tu bebé sabe cuándo tiene hambre. Dale el pecho cada vez que lo pida, de día y de noche, sin mirar el reloj. Eso es amamantar a demanda.
Como referencia, la Academia Americana de Pediatría recomienda que un recién nacido mame entre 8 y 12 veces en 24 horas, más o menos cada 2 o 3 horas. Es una guía, no un horario: cada bebé es diferente. Algunos parecen querer estar pegados al pecho todo el tiempo y otros descansan más entre tomas. Mientras esté recibiendo suficiente leche, sigue las señales de tu bebé y tu instinto. Cómo saber si recibe suficiente está en otra pregunta de esta misma sección.
En los primeros días y semanas:
- Un recién nacido puede mamar una hora o más en cada toma. Es normal.
- Si el parto fue con medicamentos y tu bebé está muy dormilón, tendrás que animarlo a mamar. Mientras esté despierto y con ganas, dale el pecho siempre que lo pida.
- Los bebés activos que están con su madre suelen mamar más de 8 o 12 veces al día, con siestas entre una toma y otra.
Si tu bebé se queda dormido en el pecho, o si pide varias tomas seguidas, no te preocupes: así le está diciendo a tu cuerpo que produzca más leche.
Parece mucho, y lo es. Pero hoy no es siempre: con las semanas las tomas se van espaciando y todo se regula. Paciencia y ánimo.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 133-153. · Libro de respuestas, Liga de la Leche, páginas 26-27.
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Los primeros meses
¿Por qué de repente mi bebé quiere tomar el pecho todo el día?
Es normal. Tu bebé no come con el horario de un adulto: pide cuando tiene hambre. Y hay días en que pide a cada rato. Muchas veces es un brote de crecimiento: al mamar más, le «encarga» a tu pecho más leche para la etapa que viene.
Casi nunca significa que te falte leche, y no es que estés haciendo algo mal. Si pide, dale el pecho: es justo lo que tu cuerpo necesita para producir más. Si además moja pocos pañales o no sube de peso, consulta a tu médico o escríbenos.
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¿Qué puedo hacer si mis pechos chorrean leche?
Es común, sobre todo en los primeros meses, mientras tu cuerpo ajusta cuánta leche producir. A muchas madres les gotea el pecho libre mientras el bebé mama del otro. A otras no les pasa nunca, y las dos cosas son normales.
Lo que puedes hacer:
- Mientras amamantas, pon una toalla o un pañal de tela limpio sobre el pecho libre.
- Usa protectores de lactancia dentro del sostén, desechables o de tela. También los puedes hacer tú: varias capas de tela de pañal o un pañuelo grande doblado.
- Evita los protectores con plástico: guardan la humedad contra la piel del pezón, la irritan y te dejan los pezones adoloridos. Es mejor usar los de tela o desechables y cambiarlos a menudo.
- Procura no saltarte tomas ni dejar pasar más tiempo del usual entre una y otra. Entre más regular, menos goteo.
- Si sientes la bajada de la leche y no puedes amamantar en ese momento, presiona suavemente los pechos. Cruzar los brazos sobre el pecho sirve y nadie lo nota.
- Una blusa estampada disimula una mancha mucho mejor que una de un solo color.
Con las semanas vas a gotear menos, o nada. No es que se te esté acabando la leche: es tu cuerpo, que ya sabe cuánta necesita tu bebé.
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Dificultades frecuentes
Tengo los pezones planos o invertidos. ¿Puedo amamantar?
Sí. Ni los pezones planos ni los invertidos impiden amamantar: el bebé, al mamar, va formando el pezón. Cuando hay dificultades, casi siempre vienen de cómo empezó la lactancia en los primeros días (separación, teteros), no de la forma de tus pezones.
Todas somos distintas, y casi ninguna se parece a las mujeres de los videos de lactancia. A tu bebé le va a encantar tu forma, sea cual sea. Pueden tener más dificultades los bebés que fueron separados de su mamá después de un parto con medicamentos, o los que se acostumbraron a un chupo de tetero. Aquí van las formas más comunes y qué hacer con cada una.
Pezones planos. En realidad son pezones cortos. Tu bebé los encuentra por la textura, el sabor y el olor, en el lugar del pecho donde siempre están. Puedes frotarlos un poco para que sobresalgan, o empujar desde abajo con el dedo índice para que salgan más.
Mientras los dos aprenden, evita los teteros: el chupo es más largo y no se parece a tu pezón, y el bebé puede terminar prefiriéndolo porque le cuesta menos. Si nada funciona, una pezonera puede ayudar, pero úsala con una Líder o una profesional de lactancia al lado, para que te enseñe a ponerla bien.
Pechos muy llenos. Algunos pezones no son cortos: lo parecen porque el pecho está congestionado (ingurgitado). Si es tu caso, ablanda la zona alrededor del pezón con una presión suave. Pon los dos dedos índices estirados a lado y lado de la base del pezón, donde van a quedar las encías de arriba y de abajo del bebé, y presiona hacia adentro. Puedes usar más dedos, sobre todo en el lado donde va a ir su mandíbula inferior. Mantén la presión lo que dura una canción de cuna y ofrécele el pecho enseguida. Otra forma: con las puntas de los dedos de una mano, con las uñas cortas, rodea la base del pezón y presiona hasta dejar cinco hoyitos.
Pezones invertidos. Se hunden en vez de sobresalir. Algunos se corrigen solos durante el embarazo. Prueba a sacarlos con los dedos justo antes de amamantar, o usa el extractor un momento. Si el pezón no sale, cuesta más. Pero recuerda: para amamantar basta con un pezón.
Otras formas. Son comunes. Si tu pezón es ovalado, intenta que el lado largo quede de un extremo al otro de la boca del bebé. Si su boca es muy pequeña para tu pezón, va a crecer. Mientras tanto puede que no saque mucha leche, porque no alcanza los conductos de adentro del pecho, y solo con esa leche tu bebé no va a crecer bien. El tiempo está de tu parte: extráete leche a mano o con el extractor para mantener la producción y alimentarlo bien, y muy pronto su boca y tu pezón van a encajar.
Hay bebés que empiezan a mamar bien meses después de nacer. Como dijo una Líder de la Liga: «Ahora, necesitamos mantener la producción de leche y alimentar el bebé. Más adelante ya nos ocuparemos de los utensilios». Si quieres que alguien lo mire contigo, escríbenos o ven a un grupo.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 479-482.
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¿Cómo puedo tener más leche?
Dale el pecho cada vez que tu bebé lo pida y el tiempo que quiera: eso aumenta tu leche. Tu pecho produce según lo que el bebé saca; entre más mame, más leche habrá.
Lo que sale del pecho hoy le dice a tu cuerpo cuánto producir mañana. En los primeros días es normal que una toma dure una hora o más; ofrécele los dos pechos. Si tu bebé está activo y mama con ganas, déjalo todo el tiempo que pida: está encargando la leche de las semanas que vienen.
No te recomendamos medicamentos ni infusiones de plantas, como el hinojo, para tener más leche. Con un buen agarre y el pecho a demanda suele bastar. El hinojo se ha usado para los cólicos del bebé y para «subir la leche», pero no hay pruebas de que aumente la producción. En exceso ha causado letargo, vómito y bajo tono muscular (hipotonía) en dos bebés y en sus madres (Rosti 1994). Las plantas tienen sustancias activas: de ahí salió buena parte de los medicamentos. En mucha cantidad o por mucho tiempo pueden intoxicar o alterar las hormonas (actuar como disruptores endocrinos).
Fuente: ficha del hinojo en e-lactancia.org.
Si necesitas aumentar tu leche rápido, existe una técnica llamada «extracción poderosa». Conviene hacerla acompañada por una Líder o por un profesional con formación en lactancia. Es para situaciones concretas:
- Tu bebé perdió demasiado peso y le van a dar tu leche extraída como complemento.
- Quieres volver a amamantar después de un tiempo sin hacerlo.
- Tu bebé es prematuro o está hospitalizado en neonatos y te piden más leche en poco tiempo.
- Tu bebé está en una huelga de lactancia pasajera y, mientras vuelve al pecho, le das tu leche extraída.
Consiste en estimular mucho el pecho con un extractor, mejor si es doble. Se hacen extracciones de 10 minutos en total (5 por cada pecho si el extractor no es doble), cada hora o cada 45 minutos, durante al menos 24 horas, con un descanso nocturno de máximo 4 horas. Es normal que en las primeras extracciones salga poco o nada: no te desanimes.
Lee la guía completa de la extracción poderosa en Alba Lactancia Materna.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, página 133.
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¿El dolor en mis pezones será por hongos (moniliasis)?
Puede ser, pero no es seguro. Conviene saberlo antes de tratarte por tu cuenta.
Cómo se siente. Es un dolor profundo y constante en los pezones o en el pecho, intenso y punzante hacia adentro, que aparece después de semanas o meses de amamantar sin molestias. No duele al empezar la toma: el dolor va creciendo durante la toma y sigue, o aumenta, cuando el bebé suelta el pecho. A veces el pezón se ve rosado y brillante, o con la piel escamosa. El bebé puede tener aftas (algodoncillo) en la boca.
Qué es. La moniliasis, o candidiasis, la causa un hongo, Candida albicans, el mismo de las infecciones vaginales. Tenerlo en el cuerpo es normal. Molesta cuando crece de más, y eso pasa en un ambiente húmedo y con azúcar, después de tomar antibióticos o cuando el hierro está bajo. Tu bebé y tú pueden tenerla los dos.
Qué hacer. Si crees que tienes este dolor, consulta con tu médico. Si con el tratamiento el dolor no se va, puede ser otra cosa: una infección por bacterias (estafilococos o estreptococos), que necesita antibióticos formulados, o el síndrome de Raynaud. Tu médico puede distinguirlos.
Lo que se sabe hoy. El diagnóstico de la moniliasis casi siempre se hace por los síntomas, porque los cultivos son difíciles y poco confiables. Algunos estudios recientes no encontraron el hongo en los conductos de la leche de madres con este dolor (el pecho no es un ambiente donde crezca bien) y concluyen que la causa puede ser una infección por bacterias. Por eso, si te dicen «es hongo» y el tratamiento no funciona, insiste con tu médico: el dolor tiene una causa y hay que encontrarla.
Fuentes: Manual práctico de lactancia materna, página 82. · El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, página 494. · Alba Lactancia Materna: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-2-como-superar-dificultades/candidiasis-de-pezones/
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Mi bebé de repente no quiere mamar. ¿Ya es hora de destetar?
Casi seguro que no. Un bebé que de verdad está listo para destetarse lo hace poco a poco, a lo largo de semanas o meses. Si tu bebé venía mamando bien y de un día para otro rechaza el pecho, lo más probable es que esté en «huelga de lactancia». Es pasajera: la mayoría vuelve al pecho entre dos y cuatro días.
Algo lo está molestando. Puede ser físico (la nariz tapada, un dolor de oído), emocional (cambios en la casa, un ruido fuerte que lo asustó mientras mamaba) o del ambiente (un perfume o un detergente nuevo que cambió tu olor, un cambio en el sabor de la leche). A veces no se encuentra la causa; a veces se encuentra, se resuelve, y el bebé sigue diciendo que no. No es un capricho ni un rechazo a ti: solo necesita un poco de tiempo.
Mientras vuelve:
- Extráete leche para mantener la producción y evitar que se te tapen los conductos, y ofrécesela.
- Prueba otra posición, otro lugar de la casa, o amamantarlo cuando esté dormido o adormilado.
- Cántale, arrúllalo y ten el pecho disponible, sin forzarlo.
Es un momento difícil para los dos. Si tu bebé no está comiendo, ni del pecho ni de tu leche extraída, no esperes a que pasen los días: consulta con tu médico. Y si quieres compañía mientras tanto, escríbenos o ven a un grupo de apoyo: muchas madres han pasado por esto.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 490-491.
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Extracción y regreso al trabajo
¿Cómo guardo la leche que me extraigo?
Lo esencial cabe en cuatro pasos: lávate las manos, usa un recipiente lavado con agua caliente y jabón y bien enjuagado, márcalo con la fecha y mete la leche a la nevera apenas la extraigas. Todo lo que sigue es para un bebé sano y nacido a término; si tu bebé es prematuro o está hospitalizado, sigue las indicaciones del hospital.
Tu leche no es como la de vaca, la de cabra ni la fórmula: está viva. Tiene células que combaten los gérmenes. Incluso congelada conserva todo lo que tu bebé necesita para alimentarse y, según cuánto tiempo lleve congelada, buena parte de su protección contra infecciones. Por eso vale la pena guardarla bien.
- Cuánto dura tu leche (bebé sano y nacido a término)
| Dónde | Temperatura | Cuánto dura | Consejos |
|---|---|---|---|
| A temperatura ambiente | 19 a 26 °C | 4 a 8 horas | Con el recipiente tapado y en el lugar más fresco posible; una toalla húmeda encima lo mantiene más fresco. |
| En una bolsa térmica con pilas de hielo | -15 a 4 °C | 24 horas | Las pilas de hielo deben tocar los recipientes; abre la bolsa solo si es indispensable. |
| En la nevera | 4 °C | 3 a 8 días | Extráela con cuidado para que no se contamine. Guárdala en la parte de atrás, en el centro. |
| En el congelador de la nevera, sin puerta propia | -15 °C | 2 semanas | Lejos de los lados y hacia atrás, donde la temperatura es más estable. |
| En el congelador de la nevera, con puerta propia | -18 °C | 3 a 6 meses | Pasado ese tiempo la leche suele seguir buena, pero algunas grasas se van descomponiendo. |
| En un congelador independiente (horizontal o de cofre) | -20 °C | 6 a 12 meses |
- En qué guardarla
Sirve cualquier recipiente limpio. La mayoría usa frasquitos o bolsas desechables hechas para guardar leche materna.
Si es de plástico, que no tenga bisfenol A (BPA), una sustancia que altera las hormonas: evita los envases con el código de reciclaje 3 o 7 en la base. El polipropileno, suave y translúcido, con el número 5 o las letras PP, es más seguro. El vidrio evita del todo las dudas del plástico. No uses bolsas desechables comunes, solo las hechas para leche materna: otros plásticos se rompen, gotean y algunos destruyen nutrientes de la leche.
Marca cada envase con la fecha; si tu bebé va al jardín, también con su nombre. Un consejo de madres: en las bolsas, escribe antes de llenarlas, y con un marcador que no se borre con el agua.
- Tres opciones: dársela ya, nevera o congelador
Con la leche ya envasada puedes hacer tres cosas: dársela enseguida, guardarla en la nevera o congelarla. Cuanto más fresca la tome tu bebé, más nutrientes y más defensas recibe: la leche de la nevera protege más que la congelada, y la que lleva dos semanas en el congelador protege más que la que lleva dos meses. Lo ideal es enfriarla apenas la extraigas y meterla a la nevera si no se la vas a dar en las dos horas siguientes. Y tranquila: incluso la leche que lleva meses congelada conserva defensas que la fórmula no tiene.
- Si se la vas a dar pronto
A temperatura ambiente (unos 22 °C) la leche recién extraída aguanta fresca entre cuatro y ocho horas. Con más calor, menos tiempo. Pero no tienes que correr a la nevera si tu bebé está sano y nació a término. Por ejemplo: si te extraes a primera hora, puedes dejarle esa leche a quien lo cuida para la toma siguiente, sin refrigerar, y así recibe el máximo de nutrientes y de protección.
Si tu bebé no se toma toda la leche, guarda lo que sobró en la nevera y dáselo en la siguiente toma. Esa leche ya tiene bacterias de su saliva, así que dura menos fuera de la nevera. ¿Cuánto menos? No hay estudios y no podemos darte una cifra; pero en la nevera hasta la siguiente toma, sirve. Si la leche es fresca, sus células vivas se encargan de los gérmenes.
Incluso en la leche que se congeló, se descongeló y se usó en parte, los gérmenes crecen más despacio que en la fórmula.
- En la nevera
Puedes juntar la leche de varias extracciones en un mismo envase. La regla: enfría primero la leche nueva en la nevera y luego mézclala, siempre fría con fría. La leche recién extraída dura en la nevera por lo menos tres días, y hasta ocho. Si trabajas fuera, eso significa que casi nunca tendrás que mandar leche congelada al jardín. La que no vayas a usar en esos días, congélala.
- Cómo calentarla
Pon el envase bajo la llave de agua caliente unos minutos, o mételo en un recipiente con agua caliente, pero no en exceso. Nunca la calientes directamente en la estufa: se pasa de temperatura. Y nunca en el microondas: deja zonas muy calientes que no se notan y pueden quemarle gravemente la boca a tu bebé.
En la nevera la leche se separa en dos capas: arriba la grasa, abajo el suero. Es normal; le pasa hasta a la leche de vaca fresca (la de tienda viene homogeneizada para que no se note). Antes de dársela, mézclala con movimientos suaves. No la agites fuerte: puedes romper algunos de sus ácidos grasos de cadena larga, que son valiosos. No es peligroso, pero la leche pierde parte de su valor. Y no importa si no queda perfectamente mezclada.
El color también cambia según lo que comas, y no afecta en nada su calidad. Si tu bebé mamara directamente del pecho, ni te enterarías.
- En el congelador
La leche se expande al congelarse: no llenes los envases hasta el borde. Lo mejor es congelar porciones de unos 60 ml; tu bebé probablemente toma entre 60 y 120 ml por toma, y así se desperdicia menos. Puedes añadir leche fría de la nevera a leche ya congelada: fría con fría no pasa nada. Ponla en el centro del congelador, lejos de la puerta y de los lados, donde la temperatura sube y baja.
Si congelas en bolsas, mete cada una dentro de otra bolsa (la de afuera puede ser una común). Acostadas ahorran espacio; paradas dentro de un recipiente con tapa se protegen mejor de la quemadura del frío y del mal sabor. Usa primero la leche más vieja.
- Si se va la luz
Si se va la luz o se daña el congelador, la leche seguramente sigue buena hasta dos días si el congelador está lleno, y un día si está a medio llenar (los alimentos juntos se conservan más). Si es el congelador de la nevera, se descongela más rápido; meterle hielo ayuda. Mientras el centro de la leche siga congelado, puedes volver a congelarla.
- Cómo descongelarla
Lo mejor es pasarla a la nevera la noche anterior. Si tienes afán, ponla bajo la llave con agua fría y ve subiendo la temperatura poco a poco hasta que esté tibia: una gota en la parte de adentro de la muñeca se siente tibia, no caliente. También puedes calentarla como se explica arriba. Y puede que ni haga falta: a algunos bebés les gusta fría.
- La leche ya descongelada
Una vez descongelada, dura en la nevera hasta 24 horas. Lo que no se use en ese tiempo se bota.
- ¿Hay que esterilizar el extractor y los envases?
No es indispensable. Tu leche fresca mata casi todas las bacterias, virus y hongos que toca. Suele bastar con lavar bien el extractor y los envases con agua caliente y jabón. Si tienes lavavajillas, mete ahí las copas y los envases de vez en cuando.
Las piezas que no tocan la leche, como los diafragmas o los pistones, no se esterilizan: con el calor se pueden derretir. Si hay que lavarlas, a mano.
Para secar las mangueras rápido, hazlas girar en círculos en un lugar despejado: el agua sale por las puntas. Si queda humedad adentro, conéctalas al extractor y déjalo andar un rato hasta que se sequen.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 380-385.
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Tu salud
¿Puedo quedar embarazada si estoy amamantando?
Sí, puedes. Amamantar no evita el embarazo por sí solo. Pero en los primeros meses, y con tres condiciones, sí puede servirte como método de planificación familiar.
Mientras amamantas, es muy común que la fertilidad tarde en volver. Eso es lo que aprovecha el método de la amenorrea de la lactancia (MELA); «amenorrea» quiere decir que no te ha vuelto la regla. Protege en un 98 a 99 % de los casos, pero solo si se cumplen las tres condiciones a la vez:
- Tu bebé tiene menos de seis meses.
- No te ha vuelto la regla.
- Tu bebé solo toma pecho, de día y de noche, sin horarios, y no recibe ningún otro líquido ni alimento, ni siquiera agua.
Tiene su lógica: un bebé que recibe todo su alimento de ti, de día y de noche, todavía te necesita entera, y tu cuerpo lo sabe. Si cualquiera de las tres condiciones cambia, ya no puedes confiar en este método.
A la mayoría de las madres que amamantan la regla les vuelve entre los 9 y los 18 meses después del parto.
Si quieres usar otro método anticonceptivo, es mejor evitar los hormonales durante al menos los primeros seis meses: pueden bajar tu producción de leche. Cuando vayas a tu médico, dile que estás amamantando, y si tienes dudas sobre un método, búscalo en e-lactancia.org.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 220-221.
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Si estoy enferma, ¿puedo seguir amamantando a mi bebé?
Sí, casi siempre. Cuando te enfermas, tu cuerpo produce anticuerpos para defenderse, y esos anticuerpos le llegan a tu bebé por la leche. Amamantar lo protege y lo ayuda a combatir la misma enfermedad.
Si te formulan un medicamento, cuéntale a quien te lo formula que estás amamantando y revisa en e-lactancia.org si es compatible con la lactancia. Una Líder también puede ayudarte a buscarlo.
Fuentes: e-lactancia.org, de APILAM, para la compatibilidad de medicamentos con la lactancia.
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¿Cuánto alcohol le hace daño a mi bebé si estoy amamantando?
Un trago de vez en cuando, con moderación y lejos de las tomas, suele ser inofensivo para tu bebé. Beber mucho y seguido, no.
Si vas a tomarte un trago, amamanta justo antes. En dos o tres horas el alcohol ya salió de tu leche, y así tu bebé recibe lo mínimo posible.
¿La cerveza o el vino aumentan la leche? En muchos países se recomiendan para eso, pero nunca se ha demostrado que funcionen. Al contrario: en cantidad, el alcohol frena la bajada de la leche.
Cuánto es mucho. El alcohol pasa a tu leche en la misma proporción que a tu sangre, y sube y baja al mismo ritmo. Medio gramo de alcohol por cada kilo de tu peso en un día no le causa problemas al bebé. Un gramo por kilo o más en un día frena la bajada de la leche y puede causarle al bebé un coma alcohólico. El Comité de Medicamentos de la Academia Americana de Pediatría considera el alcohol compatible con la lactancia, pero describe lo que pasa cuando se toma en grandes cantidades: somnolencia, sueño muy profundo, debilidad, menos crecimiento y un aumento de peso anormal.
Tu bebé no procesa el alcohol tan bien como tú, y cuando hay alcohol en la leche parece tomar menos. Si a eso se suma la bajada más lenta, beber mucho y con frecuencia pone en riesgo tu producción de leche y el crecimiento de tu bebé. Y a ti te deja menos alerta para responder a lo que necesita.
Si tienes dudas sobre una ocasión concreta, escríbenos: te ayudamos a pensarlo sin juicios.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, página 466. · Libro de respuestas, Liga de la Leche, páginas 596-597.
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¿Es normal que no me llegue el periodo mientras amamanto?
Sí, es normal. Amamantar baja la fertilidad por un tiempo, y por eso muchas madres pasan meses sin menstruar mientras dan el pecho. Es uno de los beneficios menos conocidos de la lactancia: le da a tu cuerpo tiempo para recuperarse del parto.
Si amamantas de manera exclusiva (sin agua, ni otros alimentos, ni leche de fórmula), tu bebé mama con frecuencia y al menos una vez por la noche, lo más probable es que el periodo no vuelva en los primeros seis meses. Es el efecto de las hormonas de la lactancia. A algunas madres se les demora bastante más, y lo agradecen.
Este descanso también espacia los embarazos de forma natural: puedes dedicarte al bebé que ya tienes mientras tu cuerpo se recupera del embarazo y del parto.
¿Puedes quedar embarazada antes de que vuelva el periodo? Es posible, pero raro. La mayoría de las madres no quedan embarazadas hasta después de la primera menstruación, que por eso se conoce como «el periodo de aviso». Después de esa, algunas quedan embarazadas enseguida y otras necesitan varios ciclos; unas pocas no quedan embarazadas hasta destetar del todo. Si no quieres un embarazo ahora, lee también la pregunta sobre quedar embarazada mientras amamantas. Y habla con tu médico sobre un método que no afecte la lactancia.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 39, 248, 249. · Libro de respuestas, Liga de la Leche, páginas 421-426. · KellyMom: https://kellymom.com/ages/older-infant/fertility/
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La salud de tu bebé
Mi bebé solo toma pecho y lleva días sin hacer popó. ¿Está estreñido? ¿Necesita un laxante?
Casi seguro no está estreñido, y no, no necesita laxante. Es raro que un bebé que solo toma pecho se estriña. Lo normal es que haga popó con menos frecuencia cuando el calostro, que es laxante, ya salió del todo de tu leche. Nada de laxantes, jugos ni ninguna otra «ayuda».
En las primeras semanas, tu bebé hace popó tres o más veces al día. Es una buena señal: está tomando suficiente leche. Hacia las seis semanas, algunos bebés pasan varios días sin hacer popó, a veces una semana o más. El cambio asusta, y los expertos todavía no se ponen de acuerdo en el porqué. Pero si tu bebé está activo, sano y sigue subiendo de peso, es normal. Cuando por fin hace, el popó sale blando y muy abundante, no duro y seco como el de un bebé estreñido.
Si se pone incómodo o llorón cuando va a hacer popó, ofrécele el pecho: puede aliviarlo. Si no lo quiere, prueba a ponerlo derecho o en cuclillas, moverle las piernas como si pedaleara o hacerle un masaje suave en la barriga. Un baño de agua tibia también puede ayudar.
Cuando empiece a comer otras cosas, hacia los seis meses, sí vas a ver cambios: el popó huele más fuerte y cambia de color y de textura. Puede estreñirse o tener diarrea; a veces es señal de que un alimento nuevo no le cayó bien (por ejemplo, alimentos con hierro añadido, cereal de arroz o fórmula). Ofrécele el pecho antes de la comida: así se llena primero con lo que más lo alimenta.
Cuándo consultar: si el popó sale duro y seco, si tu bebé no está subiendo de peso o lo notas decaído, consulta a tu pediatra. Y si solo quieres que alguien te diga si lo que ves es normal, escríbenos o ven a un grupo.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, página 204. · https://www.llli.org/breastfeeding-info/constipation/
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Situaciones especiales
¿Puedo amamantar a un bebé adoptado si no he estado embarazada?
Sí. No necesitas haber estado embarazada para producir leche. Muchas madres adoptivas pueden lograrlo con masajes y con un extractor: cuanta más estimulación recibe el pecho, del bebé o del extractor, más probable es que produzca leche. Se llama «inducir la lactancia». Suena raro, pero es lo que han hecho muchas culturas cuando la madre falta: otra mujer amamanta al bebé.
No es fácil, y se necesitan tres cosas: muchas ganas de amamantar, estimular el pecho con constancia y una familia que los apoye y los quiera a los dos. Las posibilidades son buenas. Según algunas estadísticas, más o menos una de cada tres madres logra que su bebé tome solo pecho; las demás amamantan y complementan con fórmula. Las dos cosas son lactancia, y tu pecho, tus brazos y tu olor los recibe de todas formas.
Si quieres intentarlo, escríbele a una Líder de la Liga de La Leche: te acompañamos desde el primer paso.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 445-446. · Manual práctico de lactancia materna, 2.ª edición, páginas 116-117. · albalactanciamaterna.org, «Dar el pecho a un bebé adoptado».
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¿Cómo amamanto a mis gemelos?
No hay una sola forma correcta de hacerlo. Mientras los dos reciban la leche que necesitan, la posición que te funcione es la buena.
Al principio puedes amamantar a cada bebé por separado. Así conoces el ritmo y las necesidades de cada uno mientras aprendes. Cuando te sientas segura, pon primero a uno al pecho y, cuando ya esté bien agarrado, acerca al otro.
Dos posiciones para amamantarlos a la vez:
- De rugby: una almohada a cada lado de tu cuerpo y un bebé sobre cada una, con las piernas hacia atrás, debajo de tus brazos, y las cabezas juntas frente a tus pechos.
- De frente, cruzados: los dos bebés de frente a ti, pegados a tu cuerpo, con las piernas cruzadas sobre tu regazo como una X.
La creatividad y la flexibilidad son ahora tus mejores aliadas. Si quieres practicar con alguien al lado, ven a un grupo de apoyo o escríbenos.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, página 434.
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Sueño y familia
¿Cuándo va a dormir toda la noche mi bebé?
Nadie lo sabe. Así como no puedes saber cuándo va a sonreír por primera vez, a decir su primera palabra o a dejar la siesta de la mañana, no hay forma de predecir cuándo va a dormir toda la noche. Cada bebé lleva su ritmo. Dormir de corrido no se enseña: llega cuando el bebé madura, como caminar.
En las primeras semanas, un bebé que duerme toda la noche puede quedarse sin la leche que necesita. Un bebé amamantado necesita mamar por lo menos de 8 a 12 veces en 24 horas, más o menos cada 2 o 3 horas, también de noche. Poco a poco irá durmiendo tramos más largos, pero va a necesitar las tomas de noche durante varios meses más.
Quizás te han dicho que darle cereal en la noche lo hará dormir más. No es verdad. Su sistema digestivo todavía está inmaduro: no está listo para otros alimentos hasta más o menos la mitad del primer año. Los sólidos dados antes de tiempo pueden hacerle daño al estómago.
Despertarse de noche cansa, y de día se nota. Sobre todo en las primeras semanas, duerme cuando tu bebé duerma. No uses sus siestas para ponerte al día con los oficios. Deja lo que no sea indispensable, y dile a tu familia y a tus amigos que la mejor ayuda es traer comida, hacer una vuelta o limpiar la casa. Amamantar acostada también te deja descansar un poco más.
Muchas madres sienten que tener al bebé cerca toda la noche las cansa menos. Las mamás y los bebés han dormido juntos desde siempre; la idea de que un bebé duerma solo en una cuna es bastante nueva. Para muchas familias el sueño compartido (la «cama familiar» o «colecho») resuelve las necesidades del bebé de noche sin que nadie se desvele del todo: te volteas, le das el pecho y se vuelven a dormir, en vez de levantarte, ir a la cuna, sentarte a amamantar y luego pelear para que los dos se duerman otra vez. Dormir juntos o no es decisión de cada familia. Si lo hacen, que sea con las normas de seguridad que la Liga resume en «las siete del sueño seguro»: tú no fumas, no has tomado alcohol ni medicamentos que den sueño, y amamantas; tu bebé nació a término y está sano, duerme boca arriba y sin exceso de abrigo; y la superficie es una cama firme, sin almohadas ni cobijas pesadas cerca de su cara. Nunca duerman con el bebé en un sofá ni en un sillón.
Algunos dicen que a un bebé hay que enseñarle a calmarse solo cuando se despierta, e incluso dejarlo llorar un rato antes de atenderlo. En la Liga no te recomendamos esos métodos. El llanto es la forma en que tu bebé te llama, y atenderlo es darle lo que necesita. Muchas madres y padres encuentran su paz justamente en seguir ese instinto. Y si alguna vez lo dejaste llorar, no te culpes: lo que cuenta es lo que haces desde hoy. Recuerda que el sueño de un bebé no se parece al de un adulto: necesita despertarse de noche para comer lo suficiente.
Fuentes: La Leche League International, «The Safe Sleep Seven»: https://llli.org/the-safe-sleep-seven/
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¿Qué puede hacer el papá de un bebé amamantado?
Todo, menos dar el pecho. El papá puede cargar al bebé, consolarlo, bañarlo, dormirlo y jugar con él. No necesita dar un biberón para crear un vínculo de amor con su hijo: ese vínculo se hace con tiempo, brazos y presencia. Y su apoyo y su ánimo pueden ser decisivos para que la lactancia salga adelante, sobre todo en los primeros meses.
Para amamantar hacen falta una madre y un bebé. Pero a veces aparecen dificultades, y aunque madre y bebé pueden superarlas con información y ganas, todo es más fácil cuando alguien acompaña: un familiar, una amiga, cualquier persona cercana. El papá puede ser ese apoyo de una manera decisiva, si pone tiempo y corazón: cuidar a la mamá para que ella pueda amamantar, encargarse de la casa y de las visitas, y acompañarla a un grupo de apoyo si hace falta. Una madre, un bebé y un papá que acompaña: con eso la lactancia tiene muchas más probabilidades de salir adelante. Y para él es un regalo que no debería perderse.
Fuentes: Liga de la Leche, El rol del padre en la lactancia materna (documento en Scribd)
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Niños mayores y destete
Estoy embarazada y todavía amamanto a mi niño más grande, ¿debería destetarlo ahora?
No, no tienes que destetarlo. Muchas madres siguen amamantando durante el embarazo y otras deciden destetar; las dos decisiones son buenas. Si decides destetar, ve poco a poco: para tu niño el pecho no es un capricho, es su forma de estar contigo, y necesita tiempo para soltarlo.
El embarazo rara vez obliga a destetar. Lo que sí es común es que cambien las sensaciones: a unas tres de cada cuatro madres les duelen los pezones al principio del embarazo, y a más de la mitad les da inquietud o impaciencia cuando el niño mama. A la mayoría también le baja bastante la leche. Es como si el cuerpo le diera prioridad al bebé que viene, pero amamantar durante el embarazo no le hace daño al bebé que esperas. Cada madre resuelve distinto: algunas encuentran cómo aliviar la molestia o la inquietud, otras destetan al mayor, y otras destetan y más adelante vuelven a amamantar. Confía en tu instinto: cada situación es diferente.
Hay casos en que el médico recomienda destetar por el bien del embarazo, pero son muy raros. El temor es que la oxitocina, la hormona que se libera al amamantar, provoque contracciones y adelante el parto. Conviene saber dos cosas: el útero casi no responde a la oxitocina hasta horas antes del parto, porque hasta entonces tiene muy pocos receptores; y un orgasmo libera aún más oxitocina que una toma, y hasta una gran alegría la libera. A las mujeres con antecedentes de parto prematuro a veces les recomiendan evitar el sexo, el orgasmo y la lactancia durante el embarazo; en el caso del sexo, la razón suele ser mecánica (el cuello del útero), no la oxitocina. Si ese es tu caso, habla con tu médico.
Y si al final decides destetar, hacerlo a tu ritmo y al de tu niño lo hace más fácil. Ven a un grupo de apoyo o escríbele a una Líder: hay varias formas de destetar y podemos pensarlas contigo.
Fuentes: El arte femenino de amamantar, Liga de la Leche, páginas 393-398.
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